Cuba no tiene dinero para alumbrarse y gobierno miente sobre apagones

La bancarrota económica impide comprar las piezas de repuesto necesarias para sustituir y reparar los grupos electrógenos implantados por la “revolución energética” de Fidel Castro; generando un déficit de más de mil megawatts diarios y agravando la situación de las viejas termoeléctricas; cuando la invasión rusa a Ucrania disparó los precios del petróleo y el mundo vuelve los ojos a la opción nuclear de generación de energía.

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La ola de apagones en Cuba obedece a que el estado volvió a descuidar el programa de inversiones en termoeléctricas, no tiene dinero para comprar combustibles ni grupos electrógenos, que generan un déficit permanente de más de 1,000 MW diarios; pero el gobierno miente asegurando que la crisis se debe a averías en las centrales de generación, sostienen expertos.

Según datos oficiales, Cuba soporta un déficit total diario de 1.400 MW atribuidos a grupos electrógenos; de ellos, 300 por labores de mantenimiento y 1.100 MW por falta de piezas y repuestos.

¿Cómo es posible que el presidente Díaz-Canel y otros miembros del gobierno hablen de déficits 300, 500, o 700 MW en termoeléctricas fuera de servicio?, cuando están soportando la carencia de 1.100 MW por grupos electrógenos rotos; “esa es la clave, pero la ocultan para seguir protegiendo el legado de Fidel Castro, que fue muy perjudicial en materia energética”, asegura una ingeniera eléctrica jubilada, residente en La Habana.

La nueva crisis energética cubana, que provoca prolongados apagones diurnos y nocturnos y protestas populares, incluidos enfrentamientos con la policía y Tropas Especiales, ocurre en medio de una subida generalizada de los precios de los combustibles por la invasión rusa a Ucrania, la negativa de la OPEP a aumentar la producción y con el mundo volviendo los ojos a la energía nuclear como fuente de generación eléctrica.

Desafortunadamente, el Sistema Electroenergético Nacional (SEN) en Cuba es “obsoleto e insuficiente”, y los intentos por mantener eficientemente la carga base del país son nulos. “No dudo de la capacidad de nuestros ingenieros, técnicos y diseñadores de sistemas, pero si del apoyo y recursos destinados al sector, que sufre obstáculos en inversiones y en la creación de nuevas termoeléctricas”, apunta un ingeniero industrial.

“Cada vez que el gobierno ha descuidado la inversión regular en materia energética, han vuelto los apagones”, subraya.

Pero el gobierno insiste en culpar de los apagones a averías en termoeléctricas; “sabiendo que es mentira porque esas centrales, pese a que todas son más viejas que los grupos electrógenos, son la base del Sistema Electroenergético Nacional (SEN), desde la época del CAME”, asegura la ingeniera jubilada, que critica el “descuido reiterado en la política de inversión en nuevas unidades generadoras, pese al envejecimiento de la mayoría de las actuales”.

En las termoeléctricas revientan tubos, casi exclusivamente en la zona de calderas, con independencia que sea nuevas, viejas u obsoletas porque operan en “situación extrema, frente a varias lenguas de fuego; trabajando en condiciones extremas de presión y temperaturas”, asegura un ingeniero mecánico que renunció a seguir trabajando en una de ellas porque “los tubos revientan los sábados, al mediodía, o a las cinco de la tarde, entre semana”, bromea, recordando un eterno adagio en el mundo energético cubano.

En las termoeléctricas, casi nunca ocurren averías en el generador, turbinas, y transformador de salida; la mayoría de las roturas son explosiones en las tuberías de calderas y exteriores, peligrosas para la vida de los trabajadores, pero cotidianas y frecuentes, describe.

Los mantenimientos influyen principalmente en la eficiencia del consumo combustible por la limpieza de las superficies de transferencias de calor, por supuesto alargan vida y uso de bombas de agua, válvulas, etcétera, recalca.

En cambio, los motores de combustión de los grupos electrógenos tienen muchas superficies en fricción, trabajan igual que el motor de un camión; pero imagine que ese motor de combustión interna no para en 24 horas, ni en la semana; teniendo una vida útil de 4.000 horas como máximo y se desgastan rápidamente porque fueron diseñados para trabajar solo en horario pico, detalla.

“La vida útil de una termoeléctrica es infinita. Lo que sucede, es que mientras más modernas sea una termoeléctrica, más automatizada será, mejores metales tendrá en sus componentes, y por ende, será más eficientes”, subraya.

En los años 80 y 90, del siglo pasado, las plantas más modernas y eficientes soportaban el peso de la generación; y las viejas instalaciones, solo entraban por averías o mantenimientos de alguna unidad principal y “ahora resulta que han tenido que poner en funcionamiento hasta Tallapiedra, que es muy antigua y gran consumidora de combustible”.

En el ambiente energético, se sabe que las termoeléctricas sufren averías y están obligadas a parar por mantenimientos programados, y que los sistemas de generación deben contar con una reserva estratégica de un 25% de su capacidad total instalada, pero “nuestras autoridades hace caso omiso a esta regla, que evitaría molestias y dolores de cabeza”, sostiene un experto del Ministerio de Energía y Minas.

Al tener que abrir el despacho diario de electricidad con 1.1400 MW menos, la Unión Eléctrica (UNE) debe programar apagones diurnos y nocturnos y rezar porque las averías que vayan saltando en las viejas termoeléctricas sean de rápida y fácil solución porque no hay dinero para comprar nuevos grupos electrógenos ni repararlos, apunta.

Los apagones en Cuba, además de semiparalizar la actividad económica, tiene notable impacto en las casas porque la “revolución energética” de 2004, impuso la venta masiva de cocinas, ollas y otros aparatos eléctricos, que modernizaron el parque doméstico, pero reforzaron su dependencia energética.

El entonces ministro de la Industria Básica, Marcos Portal León y parte de su equipo; conocedores de los trastornos que acarrearían los grupos electrógenos a medio plazo, se opusieron a la reforma eléctrica del comandante en jefe, que acabó destituyéndolo con una nota electrocutadora en Granma, sostiene un ex miembro de su equipo en la Básica.

Fidel Castro dijo entonces que Portal había descuidado elementos básicos de su trabajo, no lo había alertado de la crisis en ciernes y que había desarrollado rasgos “autoritarios y de autosuficiencia”.

La polémica “Zafra de los diez millones” fue un punto de inflexión notable en la economía, que obligó “al país a ponernos en manos del CAME”, cuyos expertos detectaron enseguida “nuestras carencias eléctricas y nos enseñaron las bases de estabilidad del sistema; con una conferencia magistral a todos los técnicos y dirigentes del ministerio”, recuerda la ingeniera, que atribuye al entonces campo socialista el fin temporal de los apagones en Cuba.

Pero el CAME desapareció en 1989 y “nadie se ocupó de las inversiones eléctricas necesarias; un descuido grave porque las termoeléctricas son costosas y exigen un período relativamente largo de obras”, recuerda.

En aquellos años, Cuba heredó un parque notable de termoeléctricas, pero no había dinero para comprar petróleo y luego -cuando Venezuela se convirtió en el principal socio comercial de La Habana, “disponíamos de petróleo, pero las plantas ya estaban necesitadas de una fuerte inversión que no se hizo y volvieron los apagones, que también provocaron explosiones sociales”, asegura.

Aquellas explosiones sociales -menos conocidas porque entonces no habia Internet- desestabilizaron al gobierno y, pese a nuestros reclamos de la necesidad de no descuidar el mantenimiento y la construcción de nuevas termoeléctricas, “el gobierno optó por lo que creyó una mágica solución antiapagones”, los grupos electrógenos.

Los grupos electrógenos fueron una solución inmediata, rápida y cara para quitarse de encima la presión de la población, pero “solo aplazaron el problema real, como se evidencia ahora de punta a cabo”, subraya la ingeniera, lamentando que “el comandante en jefe no haya atendido nuestras objeciones o no haya mandado a investigar lo suficiente”.

Los grupos electrógenos se prevén para zonas muy aisladas, distantes de núcleos poblacionales y en situaciones de emergencia; pero nunca como sustitutivo del SEN, por sus altos costos de mantenimiento, reparación, y de operación, enfatiza.

“Su única ventaja, es que lo compras, lo conectas y empiezas a generar electricidad. Resuelves la crisis social de inmediato, pero empeñas, embarcas al país; a medio plazo”.

Actualmente, Cuba mantiene parados grupos electrógenos que restan 1,100 MW diarios al SEN; y “eso quiere decir, que esos motores ya se fundieron, se trancaron, o consumen mucho diésel”, es decir, que “no hay dinero para comprar nuevos ni reponer los viejos, desgastados por el alto número de horas de explotación”, que fue una advertencia que elaboramos, entonces, a petición del compañero Marcos Portal, que la asumió y defendió, hasta donde pudo, concluye.

CiberCuba no ha podido obtener copia del informe citado por la entonces funcionaria del MINBAS, ni aparece en publicaciones oficiales o investigaciones parciales sobre la crisis energética de 2004; casi todas elogiosas hacia la nueva política y la figura del extinto presidente Fidel Castro.

Crudo nacional y grupos electrógenos

La crisis económica de los años 90 del siglo pasado, tras la caída de la URSS y sus satélites comunistas, obligó a Cuba a aumentar el consumo de crudo nacional para generar electricidad y aquí los criterios se dividen; algunos técnicos sostienen que se realizaron adaptaciones para que las termoeléctricas trabajaran con petróleo nacional; muy pesado, por su alto contenido en azufre y otros aseguran que no fue asi porque tanto el crudo ruso, como luego el venezolano también eran pesados.

A fines de los años 70, mucho antes del “Período especial en tiempos de paz”, Cuba empezó a operar sus termoeléctricas con crudo nacional, modificando los quemadores de las calderas, principalmente, para buscar mayor eficiencia, asegura la ingeniera. 

Un ex vicepresidente del Consejo de Ministros asegura desconocer las características de cada petróleo, pero sostiene que tanto la Unión Soviética como Venezuela exportaban a Cuba sus combustibles “más pesados y de menor valor en el mercado internacional, al que destinaban -lógicamente- sus mejores productos”.

La diferencia estaba en que el crudo cubano provocaba montañas de azufre, mientras que el soviético y el venezolano, que provenía de la faja del Orinoco, generaba lomitas, contrasta el ingeniero mecánico ex trabajador de una termoeléctrica, que recuerda un principio básico de la energía: las inversiones en termoeléctricas no deben tener interrupción o asumir las consecuencias y el crudo nacional fue “el comienzo del desastre energético”.

Los grupos electrógenos eliminaron el problema temporalmente, pero no las causas; pese a la postura defendida por nuestro ministerio de apostar por inversiones en termoeléctricas y no en grupos electrógenos, salvo excepciones; pero “Fidel (Castro) quería quitarse esa presión de encima y embarcó a Cuba”, subraya; reconociendo que el tiempo de ejecución de obras de unidades mayores de 100 MW, y su puesta en marcha, conspiran contra la viabilidad estratégica de las centrales, en momentos de crisis.

Los grupos electrógenos, en cambio, se instalan y empiezan a generar electricidad; ¡pero sus reparaciones son más costosas porque contienen maquinaria y piezas de precisión!, incluidos pistones, aros, cigüeñales y camisas, que tiene una vida muy limitada con relación a los componentes de las termoeléctricas, recalca.

Además, los grupos electrógenos consumen diésel para producir electricidad, mucho más costoso que el crudo o fueloil con que operan las termoeléctricas; como los rusos conocen bien el tema, en 2015 propusieron una inversión para generar 800 MW adicionales, en un período de seis años; que aun son insuficientes para eliminar totalmente los apagones, pero hubieran sido un gran alivio, recuerda.

Hasta el momento, el gobierno cubano no ha explicado qué destino dio al crédito de 1.200 millones de euros concedido por Moscú, hace siete años y los partes diarios de la UNE sobre apagones “escamotean las verdaderas causas de los apagones”, coinciden en afirmar las fuentes consultadas.

Energía nuclear

Cuba intentó desarrollar un programa de energía nuclear con la construcción de tres centrales atómicas, la inconclusa de Cienfuegos, la planeada en Holguín y otra en occidente, de la que no se conocen detalles, aunque Fidel Castro las mencionó en un discurso ante un foro nacional de energía en 1984.

La caída del comunismo soviético arruinó los planes atómicos cubanos, que los expertos consultados evaluaron como “positivos en cuanto a solución final de la dependencia energética”, pero “negativos en cuanto a dimensiones y soluciones para manejar los residuos altamente contaminantes.

De la electronuclear de Juraguá solo se conoce el cascaron del reactor uno, pero estaban planificados un total de cuatro, recuerdan las fuentes, que consideran desproporcionada la instalación cienfueguera.

“Una opción de energía nuclear eficiente, segura y con un adecuado manejo de los residuos, sería viable en una Cuba diferente porque la actual no tiene capacidad ni para recoger la basura”, sostiene la ingeniera jubilada.

“Una opción nuclear moderna y segura es viable”, asegura el ingeniero eléctrico, que recela de las energías verdes porque ocupan mucho espacio, destruyen paisajes y generan muy poca electricidad en proporción a sus instalaciones.

“Mientras no haya condiciones para la nuclear, Cuba deberá seguir apostando a las termoeléctricas, reduciendo su dependencia de los grupos electrógenos y preparando a la población para los ataques que recibiría el país de grupos ecologistas y partidos que son aliados del actual gobierno en la esfera internacional”, opina el ingeniero mecánico.

“Todo lo que abunde en la independencia energética de Cuba es beneficioso, pero en las actuales circunstancias es imposible pensar en la energía atómica; que yo no descarto, si pudiera llegarse a acuerdos con los norteamericanos y los franceses”, afirma el exvicepresidente del Consejo de Ministros. que concluye con una ironía: ¿no decía Lenin que comunismo era el poder de los soviet más electricidad? Tendremos que encontrar soviet, aunque sea en Mabay, y seguir electrificando.

Fuente: cibercuba.com / Creditos en redacción: Carlos Cabrera Perez

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